Granada en San Valentín: la escapada perfecta
Hay ciudades que parecen hechas para el amor, y Granada es una de ellas. Mi pareja y yo decidimos escaparnos un fin de semana de San Valentín y la elección no pudo ser más acertada. Fue un finde exprés, pero de los que se quedan grabados para siempre.
Empezamos por el Albaicín, el barrio más auténtico de Granada. Calles estrechas, casas blancas encaladas, macetas con flores y el sonido lejano de una guitarra. Desde allí subimos al Mirador de San Nicolás al atardecer, y la vista de la Alhambra con Sierra Nevada de fondo nos dejó sin palabras. Es uno de esos momentos en los que simplemente te quedas callado porque cualquier cosa que digas va a ser insuficiente.
La Alhambra la vimos desde fuera, desde el Albaicín, y aun así impresiona enormemente. Hay algo en esa fortaleza nazarí que te transporta a otra época, a otro mundo.
Por la noche, nos recorrimos las calles del centro escuchando flamenco en directo. En Granada el flamenco no es un espectáculo para turistas, es parte de la vida. Nos tomamos un vino en una terraza mientras un grupo tocaba en la calle, y fue uno de esos momentos de viaje perfectos que no estaban en ningún plan.
Granada en febrero, con menos turistas, con el frío justo y con la persona adecuada. Una escapada que recomiendo a todo el mundo.
GRANADA
Flamenco, Alhambra y amor





