Egipto: cuando la historia te deja sin palabras
Hay viajes que te cambian la perspectiva, y Egipto es uno de ellos. Fui con mi padre y desde el primer momento supe que íbamos a vivir algo fuera de lo común. No exagero si digo que fue uno de los viajes más impresionantes de mi vida.
La noche de las pirámides fue mágica. Hicimos un tour privado nocturno por la Necrópolis de Guiza y estar frente a las pirámides de noche, iluminadas, en silencio casi absoluto, es una experiencia que no tiene descripción posible. Estructuras construidas hace más de 4.500 años que siguen desafiando cualquier explicación. La Esfinge, a su lado, completaba una estampa que parecía sacada de otro mundo.
Luego viajamos a Luxor, donde nos esperaban algunos de los templos más impresionantes que he visto en mi vida. El Templo de Karnak es monumental en el sentido más literal de la palabra: columnas enormes, jeroglíficos en cada centímetro, una grandiosidad que aplasta. El Templo de Luxor, iluminado por la noche reflejándose en el Nilo, es otra imagen que tengo grabada para siempre.
También visitamos el Templo Funerario de Amenhotep, el Templo de Hathor y el Templo Funerario de Seti, cada uno con su propia historia y su propia personalidad. Egipto es un museo al aire libre que no tiene fin.
Pero si tengo que quedarme con un momento, me quedo con la noche en el Desierto Blanco. Dormimos bajo las estrellas rodeados de formaciones rocosas de caliza blanca que parecían esculturas de otro planeta. Y de madrugada, la visita inesperada de unos babuinos que se acercaron al campamento. Fue surrealista y absolutamente increíble.
Un paseo en barco por el Nilo al atardecer puso el broche de oro a un viaje que recomendaría a cualquier persona que quiera entender de dónde viene la civilización humana.
🇳🇪 EGIPTO
La tierra de los faraones









