Santiago de Compostela: piedra, lluvia y magia gallega
Santiago de Compostela es de esas ciudades que te atrapan desde el primer momento. Fui con mi amiga y desde que pusimos un pie en la ciudad entendimos por qué miles de peregrinos la eligen como destino final de su camino.
La Catedral es, sin duda, el corazón de todo. Imponente, cargada de historia y de una energía difícil de describir. Nos quedamos un buen rato contemplándola desde la Plaza del Obradoiro, simplemente absorbiendo el ambiente. Pero Santiago es mucho más que su catedral: sus calles de piedra mojada, sus soportales, sus rincones con encanto en cada esquina… te invitan a perderte sin rumbo y disfrutar de cada paso.
Uno de los momentos que más recuerdo fue la visita a Ourense, una ciudad que muchos pasan por alto pero que tiene una personalidad enorme. Sus puentes medievales, su casco histórico y sobre todo sus famosas termas termales le dan un carácter único. Y claro, la gastronomía gallega no defraudó: pulpo a feira, empanada, pimientos de Padrón y un buen albariño para acompañarlo todo.
Santiago es una ciudad que combina espiritualidad, historia, gastronomía y vida universitaria de una forma que pocas ciudades consiguen. Una escapada que repetiría sin dudarlo.
SANTIAGO DE COMPOSTELA
Piedra, lluvia y magia gallega







