Rumanía en Navidad: Drácula, mercados y magia invernal
Rumanía es uno de esos destinos que mucha gente no se plantea pero que esconde una riqueza cultural e histórica enorme. Fui con mi padre y fue una sorpresa mayúscula en todos los sentidos.
Nuestra primera parada fue el Castillo de Bran, conocido mundialmente como el Castillo de Drácula. Situado en lo alto de una roca entre los Cárpatos, su silueta es exactamente lo que te imaginas cuando piensas en un castillo gótico. Por dentro es un laberinto de habitaciones, pasadizos y escaleras estrechas que te transportan directamente a la época medieval. La leyenda de Vlad el Empalador, en quien se inspiró Bram Stoker para crear a Drácula, flota en cada rincón del castillo.
Pero la joya del viaje fue Sibiu en Navidad. La Piața Mare, la plaza mayor de la ciudad, estaba completamente decorada con el mercado navideño más precioso que he visto en mi vida. Luces cálidas, puestos de madera con artesanía local, olor a vino caliente y canela, música tradicional rumana… Era como estar dentro de un cuento. Los edificios medievales que rodean la plaza con sus ventanas en forma de ojos te observaban mientras paseabas entre los puestos.
Terminamos el viaje en Bucarest, la capital, que sorprende por sus contrastes. El enorme Palacio del Parlamento, segundo edificio más grande del mundo tras el Pentágono, convive con barrios bohemios llenos de cafés y galerías de arte. Una ciudad que está reinventándose y que tiene mucho que ofrecer.
Rumanía en Navidad es un destino que no esperaba que me enamorara tanto. Paisajes de cuento, historia en cada piedra y una calidez en la gente que no te esperas. Totalmente recomendable.
🏭🇷🇴 RUMANIA
Castillos, nieve y magia navideña







